Los besos se escuchaban en medio del bosque, las manos de Adrien recorrían la espalda de Serena y el crujir de las hojas debajo de los pies de él sonaban en medio de esa noche desierta. Serena observó por un momento esos ojos azules de los que tanto disfrutaba porque eran suyos, le pertenecían desde el momento que el expresó que la amaba. —Repítelo— Ordenó Serena al separar los labios de los de él y observó esa sonrisa llena de altanería cuando habló; La sonrisa de Adrien se amplió justo antes de responder, pues ese, era solo el comienzo de la infinidad de veces que ella escucharía aquella palabra salir de sus labios. —Te amo pequeña— Dijo Adrien con la voz rasposa a causa de la excitación que sentía en el momento. Las copas de vino yacían en la graba, Serena se mordió el labio y soltó u

