En todo el fin de semana Adela se mantuvo encerrada en el calor de su habitación con Liam, aquel frio de su enorme casa parecía comenzar a desvanecerse de la misma forma en la que desaparece el invierno ante la llegada de la primera. Esa era la primera vez en mucho tiempo que Adela y Liam disfrutaban a plenitud del otro y no solo de una forma s****l, pues también era la primera vez que pasaban el tiempo amándose entre sí, sin reproches, sin algún tipo de malestar interno o sentimiento negativo hacía el otro. Por primera vez se amaban incondicionalmente y se lo demostraban haciendo a un lado su orgullo. Adela despertó con una grata sonrisa, estaba segura de que eso no era un sueño, sabía que Liam estaba ahí, que había regresado por ella y la mayor prueba de ello era el hermoso anillo que

