James después de haber escuchado a su esposa no sabe qué decirle o cómo debería actuar en ese mismo instante, lo único que puede hacer es quedarse callado ya que sabe que todo lo que Hani acaba de decirle es completamente verdad. En cambio, la mujer se sorprende bastante por la reacción que acaba de tener, no es algo normal en ella, y por esa razón se siente mal, aún no ha sacado ni la mitad de lo que tiene guardado. En un silencio incómodo la pareja que se llegó a amar en algún momento se queda mirando a sus zapatos, sienten que de alguna manera es la única forma de sacar el extraño ambiente en el que se encuentran. James abrumado se atreve a levantar un poco la mirada para ver a su esposa, de inmediato una mueca de preocupación aparece en su rostro. —Mierda, tu nariz está sangrando.

