Capitulo 7

3827 Palabras
Estoy en mi casa, tomando mate con mis hierbas favoritas ,burrito y boldo en el living en el sillón. Como unas galletitas y miro mis r************* , disfruto de mi tiempo. Mientras miro algunos videos empiezo a sentir un olor a quemado. -Pero si no deje nada en el fuego- me levanto y voy segura hacia la cocina. No puedo creer que esta mi cocina en llamas avanzando poco a poco acercándose a mí, no puedo moverme y empiezo a gritar. -¡Ayuda! ¡No puedo moverme, por favor que alguien venga!- trato de correr pero tengo los pies pegados al piso y siento el calor que está alcanzando mi ropa. Escucho una voz a lo lejos y empiezo a ver borrosa el fuego en mi cocina. Me despierto sobre exaltada. -Erica despierta, estás conmigo no hay fuego, estas a salvo- Lautaro me abraza y es un alivio en el alma. Lloro toco mi vientre y abrazo más fuerte al hombre que me está enamorando de una manera que me asusta pero me salva. -Soñé con el incendio fue horrible...- apenas puedo hablar, sollozo y me quedo dormida en los brazos de mi adonis. Ya es de día, despierto y mi cabeza da vueltas. -Necesito vomitar…- hablo en voz alta. Corro hacia el baño, que gracias a dios hay uno dentro de la habitación, me limpio y miro a mi alrededor recordando que no estoy en mi casa. Miro el celular y tengo infinitas llamadas perdidas de mi papá. Al entrar a los mensajes, Lautaro le respondió por mi diciéndole que el bebé y yo estamos bien y que estoy en su casa, mi papá un santo se queda tranquilo. Decido llamarlo necesito de él. Al segundo tono responde. -¡Ay dios mío mi reina! ¿Estás bien? ¿Cómo te sentís? ¿El bebé? ¿Estás lastimada? ¿Quieres que vaya para allá? porque ya mismo voy- pobre mi papi esta tan asustado que es súper entendible y jamás lo escuche hablar tan rápido. -Hola papi si estoy bien quédate tranquilo. Como te dijo Lautaro estoy bien solo fue un susto, y si me gustaría que vengas te mando la dirección por mensaje.- desesperada que venga. -Si mi vida ya vamos para allá con tu hermano- nos despedimos y cuelga. Me baño y me cambio. No sé en qué momento Lautaro trajo toda esta ropa pero me encanta y me queda, aunque decido ponerme una calza porque los jeans no me prenden.- Muy bien empezamos con los kilitos de mas.- y si hablo mucho en voz alta. Bajo y me dirijo hacia la cocina. Huelo a tostadas y siento como mi estomago ruge. -Hola Maria, buenos días... que rico que huelen esas tostadas- la saludo y los segundo mi boca se hace agua. -Buenos días señorita, muchas gracias, ya le sirvo el desayuno.- me sonríe de forma tan dulce. -No gracias, me lo sirvo yo y siéntate conmigo un rato así nos conocemos un poco- me sirvo un poco de leche, busco en la heladera algo para untar, el dulce de leche, busco las tostadas y me siento en la isla hermosa que hay de mármol, le señalo a Maria la silla para que se siente al lado mío. -No señorita por favor como voy hacer eso estoy trabajando, el señor en cualquier momento viene es una falta de respeto hacia su casa- me lo dice escandalizada como si fuera un delito. -Maria primero no me diga señorita decime Erica y segundo no pasa nada yo hablo con Lautaro. El me dijo que me sienta como en su casa así que voy a tomar su palabra. Por favor es mi primera mañana acá y no quiero pasarla sola...- le hago cara de perrito triste. -Está bien pero porque usted... digo porque vos Erica me insistís...- sonríe y se sienta, solo come una tostada con dulce de leche que le preparé, porque ya desayuno. -Y bueno cuéntame hace cuanto tiempo trabajas... como es Lautaro como jefe...- la miro con mucha curiosidad. Quiero conocer un poco del hombre que es el padre de mi hijo y que me da su casa por un tiempo. -Es el mejor de todos, hace años trabajo con ellos, desde antes que su padre muriera...- y hace la señal de la cruz. -El padre de Lautaro esta ¿muerto?- pobre de mí adonis yo sé lo que es perder a uno de tus padres. -Si hace mucho, el señor Lautaro tenia once años. Fue una gran desgracia lo del señor Aníbal que en paz descanse...- su expresión demuestra que era un buen hombre. -Era muy chiquito...- al igual que yo. No pudimos disfrutar a nuestra familia completa. Cambiamos de tema para que no empecemos a llorar. Le comente que mi papá viene para verme junto a mi hermano. -Bueno Erica voy a preparar un almuerzo espectacular- me dice sonriendo- hace mucho no tenemos visitas, excepto la madre del señor claro... -Quédate tranquila que mi papá y yo cocinamos- me levanto y lavo las cositas que use miro de reojo a Maria y queda pensativa con preocupación.- ¡Y nada de detenerme, del señor me encargo yo!- le grito mientras me voy de la cocina. Sé que Lautaro no está, así que me dedico a esperar a mi papá en el living. Prendo la tele y voy cambiando los canales hasta poner un canal de música. Le quiero mandar mensaje a Lautaro pero no tengo su número, me dijo que ese numero ya no era seguro. No entendí porque, pero no quiero respuestas. Quiero agradecerle por todo. La música que están pasando me encanta y me pongo a bailar. Hace cuanto no sentía esta felicidad. Desde me enteré del embarazo no pude ir a trabajar, siempre sucedía algo de mal a peor. Quiero olvidar el incendio por un momento. Empecé a mover al compás de la música, están pasando bachata. Mis brazos los movía de forma sensual al igual que mi cadera. Me movía como si fuera el viento. Me entusiasme, cerré los ojos, y empecé a imaginar que estaba en mi amado club sobre el escenario donde el cuerpo y la música se vuelven uno y el arte florece. -Que movimientos más ricos, querida tienes que enseñarme- escucho la voz de una mujer que no conozco. Me asusto y me quedo quieta en el medio del living. Apago la televisión. Al darme vuelta veo a Lautaro entrar junto con una mujer. -Erica ¿cómo te sentís? El bebe ¿sigue bien?- me pregunta preocupado porque mi cara tiene una expresión de sorpresa y susto. -Si quédate tranquilo. La señora me sorprendió nada más- miro hacia donde la mujer y empieza a reírse. -Ni que fuera un fantasma, soy la madre de Lautaro. Perdón por sorprenderte me llamo Petra- me abraza y yo se lo devuelvo. -Perdón no sabía quién era, su hijo no me mostró ni una foto de usted- me muestro lo más respetuosa y civilizada posible después de que vea un show en el living. -Erica tranquila no muerdo... y me encanto como movías tu cadera me encantaría hacerlo como vos- trata de imitarme y nos empezamos a reír. -Con que bailando en el living... ¿trabajas fuera de horario?- me dice Lautaro con tono acusatorio. Al escucharlo no entiendo porque su indirecta, me molesta y mucho. -No, me estaba divirtiendo antes de que venga mi papá.- parece que sabe de mi trabajo, ¿Sabrá que yo soy la bailarina? Pero no me importa, al mirar el reloj no me había dado cuenta del tiempo.- ¡Papá! Me había olvidado por unos minutos... lo voy a llamar.- me disculpo que me marcho por un rato y llamo a mi papá. Al tercer tono responde. -Si hija ya estamos por llegar estamos a tres cuadras- me quedo tranquila. -Bueno papá te espero, esta la madre de Lautaro- le aviso y cuelgo. Voy al living y escucho que hablan, decido quedarme detrás de la pared. -Es una chica muy buena, ¿Porque le preguntaste sobre trabajar extra? No entiendo que tiene de malo bailar en la casa, es suya también. -Mamá no lo entiendes... ella es bailarina erótica su especialidad es el caño... no sabía cómo decírtelo y que no te pongas como loca- Lautaro habla en susurro, la mira esperando alguna reacción de horror.- Hoy me enteré. Estuve investigándola a fondo… -¿Y? Que importa eso... que ese sea su trabajo no significa que la trates mal- Petra habla nerviosa y rápido, realmente se la ve molesta. -Mamá pensé que te ibas indignar…- Lautaro la mira atónito. -Bueno pregúntame más y piensa menos. Es una forma de ganarse plata. No recuerdo haberte criado, ni tu padre, a que menos precies a una mujer por su trabajo.- su cara esta roja como tomate.- No sabes a que la llevo a que elija ese oficio… ojo con decirle algo mas. ¿Me entendiste?- lo señala en modo de advertencia. Jamás pensé que esa mujer que es mayor lo tome lo mas bien. Pero no sé porque tengo la sensación que ya la vi en alguna foto pero no recuerdo donde. Con respecto a la investigación era lo más obvio que iba hacerlo, no me ofende y tampoco me asusta, no tengo nada que esconder. Lo que me afecta de mi pasado no fue por mi culpa. Salgo de mi escondite porque ya está por llegar mi papá. -Está a pocas cuadras, viene con mi hermano- disimulo, ya que al entrar se callaron. Esta mujer me cae muy bien- Quédese señora, por favor, así conoce a mi familia. -Si Erica, decime Petra. Y tranquila que estamos para lo que necesites...- me agarra de las manos.- si mi hijo te hace algún problema me llamas y te rescato... ¿Te parece?- nos reímos las dos. -Claro gracias por su ayuda, lo tendré en cuenta- le sonrío y miro a Lautaro con cara de que la victoria es mía, no me va a querer ensuciar. -Perfecto los esperamos y charlamos...- Lautaro se sienta y abre su computadora, por su postura está molesto. -Le voy a pedir a Maria que traiga algo para tomar- Petra se va y nos deja solos. Quise avisarle que Maria no está, pero caminó muy rápido que no llegué a hablar. -Gracias por responderle a mi papá hoy a la mañana, estaba muy preocupado.- se lo agradezco y el solo me mira y sonríe. No quiero empezar una guerra, cuando mi familia y su madre se vayan, ahí me escuchará. Suena el timbre y voy corriendo. -¡No corras que te podes caer o marear!- me grita Lautaro. "Ahora se preocupa por mi, luego de querer humillarme" -¡Papi!- me lanzo a sus brazos- gracias por venir no sabes cuánto te necesité- lo abrazo más fuerte. -Hola mi amor hermosa, gracias a dios estas bien y no paso a mayores... cuando me entere ,salió en las noticias, me volví loco... no me podía comunicar con vos.-me da besos en la cabeza y prosigue.- Fui hasta la clínica y me dijeron que te habían dado el alta pero no sabían a donde te fuiste. Te llame y llame y hoy Lautaro me respondió. Me volvió el alma al cuerpo.- mi papá llora y me abraza. -Hermana qué bueno que estas bien no sabes lo preocupado que estábamos, necesitábamos si o si verte...- se nota su alivio, solo lagrimea un poco. Se acerca y nos abrazamos estamos así un buen rato hasta que nos calmamos. Nos dirigimos al living. -Muchas gracias por cuidar de mi hija y mi nieto. Realmente fuiste muy valiente, Lautaro… Muchas gracias…- lo abraza y se estrechan la mano. -No hay porque agradecer señor, es lo que un padre de familia hace.- sonríe Lautaro. Eso me da un cosquilleo en el estomago, pero a los segundos desaparece, me vuelve a la mente su intensión de humillarme. Petra entra al living con una bandeja con vasos de jugo y agua. -Hola a todos me presento soy Petra la madre de Lautaro y futura abuela- deja la bandeja en la mesa y le da la mano a mi padre y a mi hermano. -Hola Petra soy el padre de Erica, Diego y ,también porque no decirlo, futuro abuelo. El es mi hijo Esteban- sonríe. Nos sentamos en el living y tomamos las bebidas. La charla entre las familias fluía. Pero aunque Lautaro me quería decir algo, yo le respondía en seco y seguía hablando con todos. Papá y yo decidimos cocinar nuestra especialidad, que es guiso, para todos. -Pero puede cocinar Maria que hace guisos riquísimos, mejor descansa todavía es muy reciente lo del incendio- a Lautaro le cuesta mencionar lo del incendio, pero su gesto es serio, sabe que metió la pata conmigo. -No, mi papá y yo vamos hacerlo, te quiero agradecer de esta forma... además estoy mejor tengo a mi familia conmigo, estando ellos me siento muchísimo mejor. Ya le avise a Maria que hoy ella no cocina, así que le di el medio día libre- Erica da media vuelta y se va a la cocina. Lo deje a Lautaro en el living con la boca abierta, se que más adelante me va a reclamar por la decisión que tuve con Maria, pero ahora tambien es mi casa, quiero tomármelo así al pie de la letra. No sé cuanto voy a demorar en hacer mi nueva casa, con la llegada del bebe lo veo complicado pero obvio no imposible. Estamos preparando para empezar nuestra especialidad y cuando abrí la heladera para empezar encontré de todo y más. Mi papa maravillado por la cocina, le encanta cocinar, a mi igual, él me dio ese fanatismo por lo culinario. -¿Hija como te sientes en esta casa? Si quieres puedes volverte conmigo y quedarte por un tiempo. Y te aviso que tu hermana llamó. Me dijo que si vos querías se venía a Buenos Aires.- espera con ansias mi respuesta. -No papi gracias. De tu casa a mi trabajo hay mucha distancia al igual que mi gimnasio y la ginecóloga que voy a control.- me muero por volver con él pero no.- Pensé en lo que dijiste y le voy a dar una oportunidad a Lautaro es el padre del bebé no puedo privarlo de acompañarme en el embarazo... Se siente raro si vivir acá pero es por un tiempo. Y con respecto a Sofía yo después la llamo para que no venga- lo quiero dejar lo más tranquilo posible. -Pero hija yo te decía de la oportunidad pero para que no lo dejes de lado y lo escuches no para que vivas con él. No lo conoces bien y... ¿Si es un loco? -Si pa en eso te doy la razón... pero hay algo en el que me dice que puedo confiar. Y sabes que me intuiciones nunca me fallan. Hasta ahora veo que le importa mucho su familia y se preocupa- espero que eso lo convenza un poco. -Está bien, respetaré tu decisión. Pero en donde haya algo raro vos me decís y vengo corriendo.- por su cara le creo y sé que mataría por sus hijos y ahora también por su nieto. Le digo que si con la cabeza y seguimos haciendo nuestra obra de arte. Hablamos de temas generales. Sabe que lo que son los arreglos sobre el bebé queda entre Lautaro y yo. Por unos minutos mi papa y Lautaro desaparecen. Me voy al living mientras la comida se hace en el fuego. Mi hermano se acerca y me abraza. -Felicidades hermanita vas a ser mamá, aunque sucedió de una forma extraña pero tu vida va a cambiar igual...- sonríe y me guiña. -Para vos también vas a ser un tío muy bueno. Aunque no te perdono que no me visitaras antes y solo por estar con tu noviecita...- le hago cara de asco. -Dale Erica una vez que no te visito, haces tanto reproche...- me revolea sus ojos y cambiamos de tema ya que sabe que lo voy a perseguir con eso hasta el día que me muera. Me comenta que la chica es estudiosa y le gusta salir a pasear, ir de fiestas como a él. Ella estudia medicina y mi hermano estudia para contador así que hay días que están juntos pero a cierto horario se ponen a estudiar. Papa y Lautaro regresan, cuando quise preguntar de qué hablaban mi papá esquivo la conversación. -Cielo vamos con Lautaro a comprar el postre.- me da un beso en la mejilla y se va a la puerta de entrada. Lautaro pasa al lado mío y lo agarro del brazo. -¿Está todo bien con mi papa?- lo observo por alguna señal de alarma. -No Erica quédate tranquila, solo tu papa quiere comprar el postre para no sentirse que llego a la casa con las manos vacías.- me sonríe y me acaricia la mejilla con el pulgar. Me sorprende pero me alejo y se da cuenta de lo que hizo. -Lo siento no me di cuenta… ya venimos, no vamos a tardar.- su expresión fue de asombro a hombre de hielo en un segundo. No quise hacer eso, pero realmente todavía no puedo confiar en él, menos que le dijo a su madre que soy bailarina, como si fuera algo malo, cuando él también es un consumidor. Me ocupo de la cocina. Esteban, Petra y yo aprontamos la mesa para comer. -Bien chicos está todo listo.- sonríe Petra. Escuchamos cuando la puerta se abre, son Lautaro y mi papá. Nos sentamos a comer. Disfrutamos este almuerzo de dos familias completamente distintas, que solamente comparten la alegría del nuevo integrante que va a llegar al mundo. Terminamos, lavamos todo. Y ni siquiera el postre quedó. Mi papa se acerca, me abraza. -Hija me tengo que ir, mas tarde te llamo. Me quedo muy tranquilo en serio. Ya le agradecí a Lautaro por dejarte a vivir acá. Es un gran muchacho pero aun así tienes que tener cuidado es un hombre con dinero y puede tener también enemigos.- me mira a los ojos y siento su preocupación. -Gracias pa, quiero llevarme bien con él, aunque no quiera tengo que... es el padre de mi hijo. Más allá que no seamos pareja, mi hijo no se merece no saber de su padre. Y más cuando su plan era quedarse él con su hijo sin una mamá.- lo abrazo y me entiende. Lo amo es el mejor. -Hermano cuídate cualquier cosita me llamas sabes que te voy a contestar al toque- le guiño y nos abrazamos. Nos despedimos y quedamos con la mamá de Lautaro. Petra se dirige hacia mí y me pide para hablar a solas y yo accedo. -Erica yo sé que esto es muy de golpe el embarazo, tu vida cambio por completo sin que nadie te pregunte si querías o no, se incendio tu casa, mudarte a otra y no tienes nada tuyo. Pero te digo que acá con nosotros no te va a faltar nada, si me necesitas me avisas.- me muestra su mejor sonrisa y siento su calidez. -Muchas gracias realmente lo aprecio... mi mamá murió y no tengo a ninguna figura materna y ahora que voy a ser mamá. Apreciaría todos los consejos- le sonrió y nos abrazamos. Petra se despidió y se fue. Lautaro me invita para dar una vuelta y lo acepte. Esta hermoso el día y a esta hora tendría que estar ensayando en mi amado club. -Vamos a ir a un lugar donde se que te gustará.- me habla pero solo mira fijo el camino. -¿En serio?- ahora está demasiado amable, realmente no lo entiendo. -Sí, quiero que te distraigas. Pero tranquila que no te voy a matar- se ríe y sigue manejando. Me da mucha curiosidad y cuando llegamos a destino es al shopping. Me encanta la idea, pero no puedo gastar plata y no quiero que él me compre. -Pero porque me traes al shopping si tengo ropa y con lo que tengo me alcanza. Me lo trajo papá que tenía guardado en el garaje.- estoy sorprendida y algo molesta- además no quiero que me compres ropa, sabes que yo no puedo comprarme nada por ahora. -Erica lo sé, pero tu panza va a seguir creciendo no vas a estar delgada mientras hay una persona dentro tuyo desarrollándose- por su cara está dispuesto a convencerme y no va a dar su brazo a torcer. Tiene su punto y no puedo decir nada con su lógica. Detesto tragarme mis palabras pero no me queda de otra. -Está bien, pero yo elijo y vos ni pío. No me gusta que elijan por mi y ahora parece que te encanta mandonearme...- ya me estoy enojando pero porque se cree que me puede manejar todo. -No sabía eso pero bueno. Te prometo que solo te voy a pedir esto, hay días mas calurosos que otros y no podes estar sin ropa adecuada.- me mira y me extiende la mano para sellar el trato. Y aunque sigo molesta lo hago. -Bien. La próxima parada tienes que ir a donde yo quiera y sin quejas. Donde hagas algún gesto o ruido con tu boca agarro las bolsas y las tiro por la ventana y te juro por mi madre que está en el cielo que lo voy hacer.- lo señalo con el dedo y le pongo mi mejor cara de asesina y el asiente. Me compro calzas, remeras, tops, bikinis para la pscina, sandalias, zapatillas, ropa interior y me encanta. Hace un montón que no salgo de compras y lo extrañaba. Estaba ahorrando para mi auto y ahora para la casa. -Te quedó todo precioso. ¿Quieres comer algo? Ya van hacer las seis y media... ¿Algún café? -Si por favor y necesito sentarme, me siento cansada... - tomamos asiento en una de las mesas que estaban libre y ordenamos. -¿Te gusto algo más? Si quieres puedes elegir...- Lautaro me mira con cuidado y mide sus palabras. -No gracias, ya tengo lo necesario por ahora... Acuérdate que ahora me toca a mi elegir- le sonrió como una nenita. -Bien dime a donde, hoy soy todo tuyo.- sonríe de forma coqueta. -Quiero ir al club y ya sé que lo conoces...- lo miro y abre sus ojos como plato. Escupe el café- ¿Cómo? ¿A dónde quieres ir? ¿Y cómo sabes que fui ahí?- su cara ya no era sorpresa sino de enojo total. ¿Hay algo que me oculta y por eso se enoja? Lo bueno que no puede decir que no. Pero hay algo más en esa mirada que no me está diciendo. Espero que algún día mi adonis entienda que mi pasión es el baile, un gran trabajo que en mi vida es esencial pero no es vital. Ya que para mí en este momento lo vital es mi hijo y tener una buena relación con él.
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