Hubo un gran silencio en toda la habitación, yo jugaba con mis manos sin poder mirarlo a la cara, y no sabía que decir, hasta que decidí romper el silencio - ¿pensé que estarías con la niña y los muchachos organizando el evento? – Le pregunté tratando de cambiar el tema.
- Si, ya me iba, ellos se adelantaron, pero decidí venir a ver si querías por lo menos acompañarnos ya que tienes este tiempo libre, como eres la secretaria del jefe – Me dijo, dándome la espalda y caminando hacia la puerta con una sonrisa sarcástica.
Yo me levanté - No, no quiero ver a Jay, ayer me envió un mensaje para que habláramos sobre lo que pasó, pero le saque el cuerpo, sé que me estoy comportando como una colegiala, evitándolo, no es actitud para una persona de mi edad, pero no sé qué decir, así que prefiero evitarlo lo más que pueda – Dije algo frustrada.
Él se giró para verme antes de salir - ¿sabes que no lo puedes evitar todo el tiempo no? – Esa pregunta dio un golpe en mi corazón, lo sabía, sabía que no podía evitarlo todo el tiempo, pero mientras más pudiera hacerlo, mientras más tiempo lo evitara sería mejor.
Gruñí - Si, lo sé, pero solo hasta que piense bien que podre decirle, no quiero perder su amistad y tampoco quiero arruinar la carrera de mi hija por una calentura de su madre, ese beso fue un error, algo que no puede volver a pasar – Le dije con un nudo en la garganta.
Él sonrió - Dile eso… ¨Que no quieres perder su amistad y que es algo que no va a volver a pasar¨ ¿Te puedo hacer una pregunta? – Seguía de pie en la puerta.
Yo le di una sonrisa – Supongo que si puedes hacerla – Caminé hacia él.
-¿Te gusta Jay? – Su pregunta me tomó por sorpresa.
Sonreír nerviosamente y me apresuré a responder – Claro que no ¿Cómo me puede gustar mi jefe? Además, soy cinco años mayor que él, eso sería una locura – Esperaba que me creyera.
Él volvió a sonreír, tenía una sonrisa tierna – Solo preguntaba por si acaso, además, no tiene nada de malo si te gusta él, tú eres mujer y él es un hombre, ambos son grandes y saben lo que es mejor para su vida, nadie tiene porque meterse en eso… pero sería algo difícil daba la situación… Jay no es alguien común – Yo bajé la mirada, eso lo sabía perfectamente. Sabía que él no era alguien común.
Salió de la habitación, dejándome allí, tenía que ponerle fin a esto, no podía seguir así, no podía darle más largas a este asunto, no queria arruinarlo una vez más.
POV JAY
Desde que la vi en aquella audición donde Camell participó no pude sacármela de la cabeza, aunque esa no fue la primera vez que la vi, recuerdo muy bien que en algún momento de mi vida, donde queria morir ella apareció, parece no haberme reconocido, pero la entiendo, he cambiado mucho, después de aquel incidente, la busqué por mucho tiempo, hasta que me di por vencido, no sé si puedo decir si fue amor a primera vista o quizás al principio fue simplemente agradecimiento, pero nunca dejé de pensar en ella, cuando la volví a ver, no quise perder la oportunidad, así que hice todo lo que estuvo a mi alcance para que Camell quedara en la agencia, y después… – Di un suspiro – Tuve que haber enloquecido, porque la quise hacer mi secretaria personal, para tenerla cerca, no quiero que se aleje de mí, no quiero perderla de vista otra vez, quiero cuidarla, quiero protegerla de todo, quiero… quiero… - Llevé las manos a mi cabello - ¿Qué me pasa últimamente con esta mujer? nunca pensé que podría volverme loco por alguien, tengo que descubrir que es esto que siento, lo que si estoy seguro es que no voy a permitir que se aleje de mí, estaba vez no voy a perderla.
Esta mañana no quiso venir a la organización del siguiente evento, no quise presionarla, así que la dejé descansar, sé que me está evitando, no quiere verme después de todo lo que ha pasado, de alguna manera voy a logar hablar con ella. Ahora que sé todo lo que ha vivido, no quiero que nadie la lastime, quiero hacerla feliz, quiero protegerla con todo lo que tengo, ¡Diablos porque me demoré tanto en encontrarla! para ser sincero, hice mi fortuna pensando en ella, ya que cuando no tenía nada ella me dio las ganas de vivir, por ella fue que levanté todo este imperio, por eso la busqué por años, para demostrarle que seguí su consejo y seguí viviendo, no me dejé morir.
Ahora tengo que lograr hablar con ella, me muero por saber que piensa, que siente, no suelo ser así, pero esta mujer me tiene enloquecido. Y la quiero solo para mí.
Sé que solo hace falta que llegue alguien que le enseñe que puede ser amada de una manera que ni ella misma imagina, que sepa que no importa que sea madre soltera es una mujer que vale mil veces la pena, quiero decirle que arriesgar todo por ella. Solo tiene que abrirse un poco, aunque sé que por ahora es difícil porque aún sigue lastimada, y desconfía mucho. Juro que voy a demostrarle que yo soy el hombre que la puede hacer feliz.