Después de otra ronda de placer, ya se sentían más en confianza para decirse que les gustaba y que no, Axel había drenado todo su estrés y frustración y su amigo se comportaba a la altura. De igual manera Lili se sentía extraña haciendo ese "trabajo" y aunque aún no lograba tener algún orgasmo, disfrutaba lo que le hacía Axel, ya que la cambiaba de posición, acariciaba su cuerpo, ¿hacían falta los besos? Si, pero ni modo había que acostumbrarse. Exhaustos tirados en la cama, era de madrugada y hacía frío, Axel atrae a Lili hacia su cuerpo y ella le dice. — Axel recuerda que no me traje mis cosas personales, lo olvidé, bueno no lo olvide, pensé que era solo ir a cenar. —¡Ah! no te preocupes, te puedes colocar mi ropa y pantis no vas a necesitar— sonriendo con picardía. Lilibeth sonrió

