—¿Cómo te fue hoy?, ¿la viste?
— Si, hermosa y sencilla como siempre— le dije lanzando un suspiro.
En serio alguien puede sentir tanta atracción por otra persona sin conocerla.
—Por qué no te acercas y la invitas a salir, tal vez puedan conversar mejor.
—¡No!, no quiero que piense que quiero una relación seria, cuando la vuelva a ver le haré la propuesta.
—Pero no sería malo tener una relación, no digamos que algo muy serio o formal, pero sí más decente.
—¡Decente!, ja, ja, ja, estás enchapado a la antigua, deberías seguir tus mismos consejos, eres un viejo solitario, tal vez sea bueno que consigas una novia también.
—No me cambies el tema.
—ja, ja, ja, estoy cansado viejo, te quedarás aquí o estarás dónde tú hermano.
—Si, me iré donde mi hermano.
—Perfecto viejo cierras todo, no voy a salir.
Me fui a la habitación, me cambié, luego hice mi rutina de ejercicios y me duché, cené algo ligero y me acosté; No pude dormir bien por tanto pensar, por pensar en mi pelinegra hermosa.
A la mañana siguiente me levanté y fui al Hotel a desayunar como de costumbre, ya tenía todo planeado esa chica no se va a negar se ve que necesita el dinero y yo pues se lo puedo dar, además que también se que yo soy guapo, no estoy nada mal, tengo una dieta estricta y hago ejercicios para mantener mi cuerpo, así que ella no se resistirá con este galán.
Justamente cuando comienzo a revisar mi celular veo que viene de frente a mi la chica de cabello hermoso, mi pelinegra, suspiro y espero a que pase y no se que es lo que me pasa con ella, me levanto de esa silla y la comienzo a seguir, ella se dirige a la recepción, le entrega unos documentos y luego se dirige al salón de fiestas y yo continuó con mi persecusión. Cuando ella terminó ahí se fue hacía la boutique del Hotel y reviso todo pero no compro nada, yo decidí comprar cada cosas que ella vio.
Una vez que terminé de pagar le avise a Fede, que se llegara a donde yo estaba que necesitaba su ayuda, mande a un empleado a llevarle la compras el pobre muchacho iba que no podía con tantas bolsas yo me quedé en la tienda esperando a Fede y dejando pago otro lote de cosas que le gustaron, llegó Fede y también el empleado con algunas bolsas y me informa que la chica no quiere recibir las compras, me sonrió lo juro nunca pensé que esa fuera su reacción .
De pronto escucho unos gritos discutiendo y era la chica peleando con otro empleado ella le exigía el nombre del comprador pero él chico se negaba, la chica entra furiosa y se dirige a la vendedora.
—Hola amiga quiero que me expliques de qué se trata esto, ¿quien compró esto?. Acaso esto es una broma.
—¡No!. Como crees todo eso es tuyo, lo pagaron para ti.
—Pero qué dices. ¿Quién? si no me dicen, voy a denunciarlos.
—No puedes hacer eso, es un obsequio señorita.
—ja,ja,ja si puedo y necesito me digan quien lo compró—estaba molesta y aún así es hermosa.
Yo estaba ahí parado escuchando como mi dulce y molesta chica pelinegra peleaba y exigía respuestas, yo me reía y luego me atrevo a intervenir.
—Disculpe señorita solo quise darle un obsequio—Ella me ve de pies a cabeza frunciendo el ceño y me responde.
—¿De dónde me conoce usted?
—¡Pues! No la conozco, simplemente la vi y me pareció agradable darle ese obsequio.
—¿Obsequio? No me hagas reír, para mi un obsequio es un chocolate, una rosa, una prenda, pero me estás dando varias bolsas con ropa que yo jamás podría comprarme y tú le dices obsequio y ni siquiera me conoces. Andas por la vida regalando cosas por qué te parece agradable, pues no lo creo y no lo acepto.
—¡Eh! bueno, no suelo hacerlo, pero tú me inspiras a hacerlo.
—¡Lo siento, no puedo aceptar esto, no sé cuáles sean tus intenciones, pero aléjate de mí!
—¡Señorita por favor espera!, podemos conversar
—No ando de humor para esto y no quiero ser grosera así que por favor aléjese de mí.
No podía dejar que se fuera así y menos rechazándome por favor, cualquier mujer aceptaría sin problema.
— Disculpe señorita, déjeme explicarle, pero me gustaría hacerlo tomándonos un trago o un café.
Todas las empleadas estaban impresionadas, parecían que estuvieran viendo una novela, algunas hasta se estaban comiendo las uñas.
—Me presento, soy Axel Marriott— extendiendo mi mano.
Ella no responde al saludo solo mira mi mano extendida y coloca las bolsas, con una sonrisa fingida me dice.
—De igual manera esto no cambia nada, aquí están sus cosas ¡chao!—Dándose media vuelta para salir de la boutique.
—Le juro le explicaré con lujos y detalles todo, por favor, pero acéptame el regalo,
La sujeté con mi mano libre, para evitar que siguiera caminando.
—No me interesan estos regalos, así que no los aceptaré, suéltame— me pidió más molesta que antes.
—Perfecto está bien, no insistiré más con eso, pero entonces acéptame un café y hablamos mejor—No podía dejarla ir
—No tengo tiempo para café, suéltame.—intentando salir de mi agarre.
—Sólo serían cinco minutos—aun la mantengo agarrada, no quiero que se vaya.
—Disculpe, que intervenga señorita, este es un sitio muy concurrido, podrían estar más cómodos en el restaurante, solo van a conversar, así usted se calma, la veo muy alterada, solo fue un obsequio que le quisimos dar, discúlpenos si la ofendimos o incomodamos no queríamos eso—Habló Fede, y se lo agradezco por qué no podía controlar a esta rebelde. Ante la voz amable del viejo ella se calmó un poco, yo la mantenía sujeta y me dijo.
—Está bien, acepto el café, pero suéltame y disculpe señor no note que estaba alterada.
La solté suavemente y le indiqué la salida, mandé a guardar las bolsas de las compras en mi auto, la llevé al restaurante del hotel que es uno de los mejores. En este momento aún no se su nombre, pero de lo que sí estoy seguro es que verla de frente a mí fijamente a los ojos me cautivó, esta mujer me gusta. Solo espero que acepte, porque sí se molestó con el obsequio, cuando le haga la propuesta tal vez se ponga peor, pero haré lo posible para que acepte.