Olivia. Se encontraba con los ojos perdidos, en el suelo. Podía jurar, en ese sitio, el frío era parte de todo. Sus dedos algo violetas, lo confirmaban. Tocó su vientre abultado con tristeza, no sentía síntomas. En más, podía jurar que no estába embarazada. A veces prefería olvidarse. Aunque amaba a ese bebé, a pesar de no saber que pasaría. —¿Familiar de Alba? —preguntó un doctor. Se acercó despacio, su mano es apoyada en la fría puerta. No sabe que esperar, tampoco quiere adivinar. Amelia, tiene los ojos rojos. Sostiene su almohada entre sus manos. Sus ojos se encuentran tan perdidos, Olivia no dice ninguna palabra. —Él... dijo que estaba en un negocio... importante. Al parecer... más importante que venir conmigo —dijo con la voz queda. —¿Y él..? —No resistió, hubiera sido una

