Narra Jade Uno, dos, tres, cuatro... Uno, dos, tres, cuatro... Respire mientras una y otra vez repetía aquella numeración en mi cabeza, estaba mareada, pero aquella sensación se había convertido en algo muy normal durante este tiempo. — ¿Está bien señora?—Pregunto Dominik mientras sujetaba mi brazo con delicadeza como si pensara que en algún momento me desplomaría—Debió haber traído a Adelaida consigo. Pareció maldecir por lo debajo, negué con la cabeza. —Ella siempre está a mi lado Dominik, necesita tiempo para ella, además...solo fue un mareo quiero seguir—Afirme mirando la inmensidad del centro comercial, quería comprar ropa, mucha ropa para mi bebe, en aquel lugar podría adquirir cientos de hermosas, tiernas y diminutas cosas que en algún momento vestirían a mi hijo. El alemán n

