NARRA KARIM Camine de un lado a otro con los nervios crecientes, no era para menos lo que estaba pasando me estaba comenzando a alterar y a afectar. — ¡Alá! —Los gritos de Jade de escuchaban por todo el palacio, la doctora Maalouf estaba con ella, había dicho que aún no era momento, faltaban unas horas para que Jade diera a luz a nuestro primer hijo. Yo hubiese querido que naciera en un hospital con todo el equipo preparado por si se suscitara algún inconveniente, pero ella se había negado, nuestro hijo nacería en el palacio como lo había hecho ella— ¡yulim , yualim kathiranaan! (Duele, duele mucho) —No puedo con esto, voy a entrar—Dije a los tres hombre que me miraban sonrientes, todos habían pasado por esta situación, y de cierta manera les parecía gracioso mi comportamiento, camine d

