Me quede dormida en sus brazos y dos horas después desperté en la misma postura, el tío Alvaro dormía plácidamente cuando deje sus brazos, su cama y su habitación. Sin hacer ruido vuelvo a mi cuarto, me doy una ducha y no sé qué ponerme, debería competir con las lobas de las amigas de mi madre, alguna está de buen ver y todas se lanzaran a por el tío Alvaro que a sus cincuenta y seis años estaba de muy buen ver, sin contar que para ellas la buena posición social de este seria carnaza para ellas, al final pienso en algo que ellas no tenían y yo sí, mi edad. Me decido por explotar eso. Elijo un pantaloncito de dibujos étnicos en n***o y marrón estrecho y cortito, una camiseta estrecha negra con toda la espalda al aire y unas plataformas atadas al tobillo, me maquille muy poco y deje suelto

