─Está bien. ─Acepta, llevo mis pupilas a él. Trago con dificultad, plisando mi falda. Hago ademán de levantarme. ─Pero acepta seguir con los trabajos de unos clientes, no es necesario que vengas a la empresa. Pero esos clientes, desean que seas su paisajista y quién soy yo para negarle eso a mi empresa y sobre todo a mi conejita, que merece ser reconocida por su trabajo excepcional ─manifiesta, haciéndome parpadear. Remojo mi labio inferior, asintiendo. Suspiro, ante los nervios que él me provoca, para salir de la oficina. Cierro los ojos, apretándolos. Saco mi celular, tecleando un mensaje rápido para Logan. Virginia: ¿Por qué sigues siendo mi amigo? Soy pésima persona. Le doy “enviar” resoplando, para comenzar a caminar hacia el ascensor. Observo que está en línea y escribiend

