El teléfono de Marius sonó y, a pesar de estar reunido y de la mirada inquisitiva de su padre, no dudó ni por un solo instante en sacarlo del bolsillo y observar el mensaje que le acababa de llegar sin ser capaz de evitar que una sonrisa, poco común en él, iluminara su rostro. — Lo siento debo salir un momento — Aseguró interrumpiendo la reunión con su familia, importandole poco todo, mas allá de la idea de volver a tener a Noelia en sus brazos y levantándose para ir en su búsqueda — mi novia está a punto de aterrizar y debo ir al aeropuerto no conoce el país ni el idioma. — ¿Novia?— preguntó la hermana pequeña de Marius sorprendida por lo que acababa de decir y varios miembros más de la familia también levantaron la mirada en su dirección. Por un instante se convirtió en el centro de at

