Capitulum 12 La magia es la respuesta.

1794 Palabras
Los cuatro niños miraron como la Bloody Valentine perdía su brillo y se oxidaba ante su vista. Desmond la había soltado alarmado dejándola podrirse sola en el suelo y no espero ni un segundo más para tomar a Isabel y correr lejos de ahí. Aleister le siguió el paso junto con Brenda, las dos chicas estaban realmente asustadas, ¿cómo podrían escapar del arcángel? Más bien ¿Cómo lograrían sobrevivir? — ¿A dónde van mis pequeños y lindos niños? — Aleister sostuvo el mango de su espada, pero dudo, si la espada de Desmond había quedado inservible en el suelo ante el poder del arcángel ¿cómo evitaría que su espada terminara de la misma manera? Layla agito nuevamente su espada para atacarlos, pero esta vez Draven apareció frente a ellos con Nora y Emma a su lado el movió su espada con precisión y ataco al arcángel. Layla contrarresto su ataque con una sonrisa burlona y lo alejo con fuerza. El chico cayó al suelo con habilidad resistiendo la fuerza con la que había sido lazado. — Lo que más me molesta no es su impertinencia, sino que se crean capaces de vencernos, es suficiente. ¡Ahh…! — soltó Layla su espada y vio cómo su mano comenzaba a podrirse y no solo su mano, sino que todo su cuerpo comenzaba a verse morado, luego n***o, hasta que ya no pudo moverse. Los niños la observaron asombrados sin pestañar como el arcángel se retorcía en el suelo hasta que ya no pudo moverse. — Quien se atreva a decir que no eres un verdadero guerrero se enfrentara a mi ira — dijo Aleister felicitando a Draven. — Creo que Draven puede hablar y defenderse por sí mismo — dijo Desmond con asombro. — Que bien, todas están a salvo — Emma abrazo a sus otras compañeras y todas se sintieron tranquilas al verse sanas y salvas. — ¿Y ahora? — pregunto Nora — ¿Cómo demonios encontraremos un lugar seguro con esas criaturas? — se miraron entre sí, porque ciertamente se habían dado cuenta que sería imposible llegar a un poblado sanos y salvos. — Podemos mantenernos ocultos por un tiempo, pero requiere de mucha concentración y Nora e Isabel nunca han hecho magia en este tipo de situaciones — hablo Emma y Brenda asintió dándole la razón. — Solo nos quedan dos espadas ¿Qué tan lejos podemos llegar? — pregunto Aleister. — No estoy segura cuanto tiempo Nora e Isabel, incluso Emma y yo podamos mantener el hechizo, nuestra energía vital se debilita y requiere descanso, no somos tan resistentes como piensas. Si nuestra energía se agota no podremos seguir y estaremos indefensas. — Podríamos… — antes de que Desmond pudiera decir su plan, sus palabras fueron interrumpidas al ver como sus dos hermanos eran atravesados por la espada de Daniela y desaparecían frente a sus ojos. Desmond grito con dolor sin saber que hacer pues son dos hermanos habían muerto frente a sus ojos y él ni nadie podía hacer algo. No obstante, lo que vio Nora fue distinto, ella se vio rodeada por millones de insectos que comenzaban a querer alimentarse de ella, las arañas invadían su cabeza, las abejas la picaban, mientras su cuerpo era cubierto de cucarachas, hormigas y cien pies, ella comenzó a gritar con desesperación incapaz de poder hacer un hechizo que la salvara de su situación. Por otra parte, Isabel se vio atrapada en sus visiones, viviendo diversas realidades de las cuales no podía diferenciar cual era verdad o cual era mentira, grito con desesperación pues su mayor miedo era volverse loca y eso la estaba ahogando ya que estaba sucediendo. Draven se vio atrapado en aquel gran castillo que llamaban hogar sucumbido en una obscuridad total de la cual no podía escapar, entonces vislumbro a su madre llena de sangre y a sus pies se encontraban sus dos hermanos, el corrió de ella con pánico y con lágrimas en los ojos, pero su madre era más rápida e iba a matarlo. Emma era perseguida por los arcángeles, los cuales se reían con malicia haciéndole saber que era en vano, la pobre chica llegaba a las afueras de su poblado donde vislumbraba a todo su mundo sucumbido en sangre, llamas y caos del cual ella era la causante de todo por no haber sido lo suficientemente fuerte como para detenerlos. El miedo de Brenda no era diferente ella era acusada por sus padres de no haber podido detener a los arcángeles quienes se reían maliciosamente y aniquilaban a todas las personas importante para ella. Finalmente, Aleister fue torturado con la soledad, se vio asimismo de pie parado en medio de un millón de cuerpos muertos a su alrededor siendo el único sobreviviente, miro los c*******s de su familia y lloro desgarrado sin saber exactamente qué hacer. — ¿Ya puedo matarlos? — pregunto Azrael mirando a Rafaela con diversión —, ya fueron torturados lo suficiente ¿no crees? — Nunca me dejas divertirme con el dolor de mis victimas — Rafaela admitió con un puchero —. Siempre quieres que queden tiesas al instante sin ningún dolor. Sabes, creo que sería divertido jugar con las mentes de los cinco grandes, pero tenemos que conformarnos con sus pequeñas criaturas. — Y también debemos conformarnos con la sangre de estas pequeñas criaturas — Azrael paso el filo de su espada por la mano de Brenda y lamio la sangre con fascinación. — ¿Ya puedo robar su latir? — Muy bien hazlo ya — Rafaela se dio la vuelta y vislumbro frente a ella a Sol quien la ataco con un hechizo sin contemplación. — Fractionem Ossibus — conjuro la bruja y Rafaela cayó al suelo, grito con dolor al quebrarse la pierna debido al hechizo, esto alerto a Azrael, pero no pudo hacer nada pues Miriam del mismo modo quebró su brazo logrando que el arcángel soltara su espada. — ¡Malditas brujas! — grito Rafaela, sostuvo su espada con fuerza con intenciones de atacar a las brujas, pero los iluminados no eran seres que pudieran subestimarse. Sol y Miriam repitieron el conjuro rompiendo cada hueso que quisieron de ambos arcángeles hasta verse satisfechas. Mientras tanto, Maribel, Lía y Nancy entraron por sus hijas y las llevaron dentro del portal mágico que habían creado para poder llevarlas a un lugar seguro. Azrael quiso interponerse, pero Miriam quebró sus alas y él no pudo soportar aquel dolor. Las brujas salvaron también a los hijos del señor Drácula y una vez dentro del portal desaparecieron ante la vista de los humillados arcángeles. Filiberto, Baltasar, Ezrael, Alfredo y Abraham lograron reunirse después de haber detenido el ataque de los ángeles en cada uno de sus pueblos. Esta vez los cinco grandes magos no solo regresarían a los ángeles al paraíso por un tiempo indefinido, esta vez los castigarían con lo que más les dolía. Los cinco magos privarían de sus poderes especiales a cada uno de los arcángeles, sus poderosas espadas ya no serían más que simples espadas sin poder alguno. — Sigalis intrasium, Exalis Exalis, Omnas Quisa Operum, Sigalis Intrasium signantes potestatem. Magis malum claude eum usque in aeternum. En otra parte Azrael y Rafaela habían logrado con mucho esfuerzo volver a poner sus huesos en su lugar, Layla había regresado toda llena de hematomas y Daniela junto con Enzo regresaron con heridas profundas divido al ataque del poder de Daniela sobre ellos. — Damos pena, fuimos vencidos por unos mocosos. ¿Cómo le daremos la cara a nuestros hermanos? Después de haber fallado deliberadamente — dijo Daniela furiosa. —. No puedo creer que hayamos sido vencidos. Pero esto no se quedará así, iremos al catillo Alucard. Los arcángeles desplegaron sus alas y volaron con velocidad hacia el hogar del señor Drácula. Una vez ahí, bajaron con majestuosidad y acabaron con los vampiros que se opusieron a su entrada. Layla comenzó a destruir todo lo que tocaba con su Escalona, no obstante, su destrucción fue detenida por Uriel quien los miro de mal modo. — ¿Qué hacen aquí? — pregunto molesto. — Vamos a darle una lección a esos vampiros, destruiremos su hogar y de paso mataremos a sus padres — hablo Rafaela con furia. — Siempre son tan sentimentales, pero ya nos adelantamos — contesto Uriel y todos lo miraron con asombro y algo confundidos. — ¿Qué? — pregunto Layla desconcertada. — Drácula se interpuso en nuestros planes como siempre y arruino el asalto al castillo de Filiberto dándole la oportunidad de irse junto con Ezrael para poder conjurar el hechizo que nos destierra de la tierra. Pero no íbamos a irnos sin antes dejarle un regalo de despedida ¿o no Gabriela? — Ya no hay poder divino que pueda regresarle la vida a esta mujer — tiro frente a ellos el c*****r de Elizabeth —. La perra dio batalla, pero al final nadie le gana a Killer, ni siquiera Excálibur o Escalona pueden lograr lo que mi espada hace. — Si roba unas cuantas almas y ya no las regresa y que, Excálibur puede destruir y causar una muerte dolorosa — dijo Daniela quitándole importancia al poder de la espada de Gabriela. — Y la mía trae tempestad destruye todo lo que toca — argumento Layla. — Pueden parar parecen niñas chiquitas viendo quien tiene el mejor juguete. — regaño Uriel con fastidio. — ¿Dónde está Miguel y los demás? — pregunto Daniela. — Planeaban algo, solo me mando aquí con Gabriela a cumplir uno de sus deseos, creo que… Uriel se cayó al suelo y sintió como su poder era robado, sus hermanos lo observaron perdidos, hasta que Layla grito con desesperación. — ¡No! Basta deténganse, malditos hijos de perra. ¡no! — cayó al piso, se sacudió con violencia, rodo con dolor en el suelo y lloro de impotencia. Posteriormente Daniela se unió a sus lamentos. — Pero ¿Qué les pasa pueden parar de… — Gabriela sintió como su poder se iba y entendió porque sus dos hermanas gritaban como un par de lunáticas llenas de dolor. — Se los han llevado, se llevaron nuestros poderes — hablo Azrael con lágrimas en los ojos, jamás se había sentido tan ultrajados como en ese momento. — Voy a matarlos a todos — hablo con cólera Layla —. ¿Cómo se atrevieron a quitarme mi don con el que fui bendecida? Tienen que pagar, van a pagar. Los ojos de los arcángeles se tiñeron de color rojo y volaron hacia donde sabían que se encontraban los cinco grandes magos, esta vez no se detendrían, matarían a quien se pusiera en su camino sin juegos, sin bromas, lo harían con precisión, velocidad y frialdad.
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