Capítulo XXXII

2331 Palabras

Habían pasado semanas desde que Adam comenzó a estudiar magia conmigo, y aunque su progreso había sido más lento de lo que ambos esperábamos, no podía negar lo impresionada que estaba. Adam, un hombre sin ninguna conexión innata con lo sobrenatural, se había entregado por completo a aprender. Cada pequeño avance, cada hechizo simple que lograba dominar, lo acercaba más a nuestro objetivo final: el pacto. Estábamos en la biblioteca de nuestra casa, rodeados de libros antiguos, algunos con páginas desgastadas por el tiempo, otros con sellos oscuros que rara vez se abrían. Adam tenía la vista fija en uno de ellos, concentrado en una práctica básica de levitación. Aunque para mí ese tipo de hechizos era casi como respirar, para él representaban un verdadero reto. Observé cómo su frente se fru

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR