Capítulo 6 Azazel¿Quién es el suicida que golpea mi puerta como un condenado? Miro mi despertador con mal humor. ¡Por Dios! ¡Las 9 de la mañana! En serio, como no se paren ya esos BUM BUM, voy a cometer un asesinato. A mi perro, Cerbero, tampoco le gusta este brusco despertar y se estira todo lo que puede sin levantarse realmente. Abro mi mente para tener una idea de la urgencia de la situación y me asaltan una multitud de pensamientos desordenados que me hacen más daño en la cabeza que la peor de las resacas. Me cierro como una ostra y dejo la mano colgando en el bajo de la cama para rascar la cabeza de mi compañero de cuatro patas entre las dos orejas. Sé exactamente quién tiene el espíritu tan atormentado y sé también que esa persona no se irá sin haberme visto. Me centro y me pongo el

