Estaba sentada en mi cama, el celular en la mesita de noche, el texto estaba escrito y las manos le temblaban, faltaba solo un mes para terminar el contrato, pero estaba decidida, ya había llorado lo suficiente y se hallaba perdida ¿era lo correcto? Se jugaba la última carta y sería hasta donde avance, estaba en un precipicio, con un pie en el vacío y el otro en la tierra. —Lo siento—fue lo único que salió de sus quebradizos labios luego de mandar el mensaje. El bullicio se hizo presente a las seis de la tarde, su familia había llegado ya así que esperó un par de minutos hasta que Jacob abriera la puerta de su habitación de golpe y le dijera que debía bajar ahora a comer o la comida china se enfriaría. La puerta se abrió despacio, una melena negra y corta se vio, así mismo como una pe
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