El trayecto de Angélica y Zuriel lo realizaron en un completo silencio, pero que no se sentía incómodo en absoluto, a pesar del momento desagradable que habían pasado junto a Ezequiel y Sarai. Cada uno sumido en sus propios pensamientos, caminaba queriendo llegar desesperadamente a la habitación y al fin poder descansar del día tan terrible que tuvieron ya que ambos habían perdido a sus compañeros en los juegos que resultaron siendo mortales. Sus manos nunca se soltaron, hasta que finalmente se encontraron solos dentro una habitación mucho más cómoda comparada a la que ella tuvo antes con su anterior compañero, ya que Zuriel y Alondra habían quedado en un puesto más alto en las pruebas anteriores. Al notar sus manos juntas, fue imposible para Angélica ruborizarse, ella no está acostum

