CAPÍTULO 2

1367 Palabras
[Ezequiel] Me encuentro haciendo ejercicios como acostumbro a hacerlo en las noches, me gusta verme bien, y comer saludable, no para impresionar a nadie, sino para sentirme bien conmigo mismo. Desde hace años aprendí a cerrar mi corazón, desde que mi ex novia, se encargó de tirar mi corazón a la basura y destrozarlo con sus uñas postizas. Cuando yo pensaba que me amaba, ella estaba ahí lista en la sala con la maleta lista, notificándome que no soportaba estar un segundo más a mi lado, que su vida junto a mi había sido un verdadero infierno, que yo era un hombre inútil que no podía ni siquiera darle un hijo ni las comodidades que ella necesitaba. Fue un golpe bajo para mí como hombre, porque nunca pensé que me echaría la culpa de la falta de hijos en nuestra relación. Ni siquiera fuimos a una cita médica para evaluar nuestra fertilidad, para determinar quién tenía el problema. Y económicamente no soy rico, pero nunca dejé que a ella le falte algo. Aun así, lo primero que hizo la muy perra, fue embarazarse de otro hombre que sin descaro alguno me dijo que era millonario, tal y como ella se lo merecía, como para demostrar que ella tenía la razón. Su mirada cuando me notificó que estaba embarazada y que el niño no era mío, me hizo sentir que mi mundo se desmoronaba bajo mis pies. Todos los planes que tenía para nosotros se fueron por el caño en un abrir y cerrar de ojos. Fue tan cruel conmigo, y no puedo creer que haya sido tan estúpido de haber creído que esa mujer me amaba, estuve totalmente ciego al creer que me casaría con ella y no me di cuenta sino hasta que fue muy tarde. Siento que he desperdiciado años de mi vida, junto a una mujer que no valía la pena. Y así desde ese instante empezaron mis días de soledad, me cerré al amor, y lo que menos quiero saber en este momento, es de una relación romántica, para mí, ninguna mujer vale la pena, y la única que removió mi corazón, se encuentra en mi pasado, cuando apenas era un muchacho tímido que ni siquiera tuvo el valor de decirle cuanto me gustaba. A la pobre chica le hice la vida imposible, fue mi estúpida manera de llamar su atención y esperaba que algún día se fijara en mí, pero eso nunca sucedió, cuando fue a la universidad puso un océano de distancia y nunca más supe de ella. Supongo que me merecía todo lo que me está pasando, en su momento hice la vida imposible cada día de esa hermosa chica mientras estudiaba su último año de instituto, como me gustaba, me había enamorado hasta las trancas de ella, pero fui muy inmaduro y me comporté como la mierda, así que, sacando mis recuerdos del pasado, me dediqué a trabajar y eso fue lo que llenó mi día a día. Hoy venía del gimnasio dispuesto a darme una ducha con agua bien caliente para relajar mis músculos, y más o menos a una cuadra del edificio donde vivo, una persona con el rostro cubierto me empuja a un callejón oscuro. Lo que me faltaba para completar mi desgracia, era ser asaltado, sé algo de defensa personal, que no me sirvió para nada, cuando algo impacta en mi cabeza, haciéndome ver estrellas y todo a mi alrededor se oscurece, mientras me desvanezco, pierdo la consciencia en el acto. . . . Cuando abro mis ojos mi cabeza duele demasiado, y me siento muy aturdido todavía, pero parece que no he abierto los ojos, todo se ve oscuro, como si tuviera los ojos vendados, pero sé que no es así. ¿Por qué no puedo moverme? Trato de liberar mis brazos, solo para darme cuenta que estoy amarrado con una soga a algo tibio y suave, es extraño. ¿Dónde diablos estoy? ¿Y por qué carajos me habrán traído a este lugar? Por más que traté de darle vueltas en mi cabeza, llego a la conclusión más obvia. Fui secuestrado. Cerca de mi casa. ¿Quién sabe qué carajos querrán hacer conmigo? Mil escenarios pasan por mi cabeza, pero me niego rotundamente a que usen mi cuerpo, en cualquiera de las posibilidades que se me ocurren en este momento. Pero no les daré el gusto, si mil veces me caigo, mil veces me levanto y más fuerte que antes. Así que decido que escaparé de donde sea que me tengan encerrado. Sea lo que sea que tenga que hacer, lo haré con tal de salir de esta maldita pesadilla. Mi vida solitaria y tranquila, acaba de ser interrumpida. Muevo las cuerdas, tratando de liberarme, pero no consigo nada. Me trato de mover con dificultad, pero todo es inútil. “¡Maldición!” digo en mi mente porque me frustra tanto no poder liberarme de mis ataduras. Pero algo rozando mis manos, llama mi atención, solo para darme cuenta que hay alguien amarrado a mí, no puede ser, no estoy solo en esta mierda. Como me muero por gritar ¿Qué es todo esto? ¿Qué está pasando? ¡Ayuda! Y que ocurra el milagro que alguien me escuche. Pero no puedo ser imprudente y dejarme vencer de la desesperación, tengo que analizar con cabeza fría, como escapar de este maldito lugar. Así que trato de movernos, con mucha dificultad, y prácticamente susurrando, ruego que la persona que esté amarrada conmigo se despierte. “Oye” “Despierta” “Me escuchas” “Despierta por favor” Repito una y otra vez hasta que una tímida voz de mujer llega a mis oídos. “Si... si estoy despierta” me quedo helado, porque esa voz me resulta familiar, y no recuerdo de dónde. Siento que la chica se pone un poco nerviosa, porque no dijo nada más, y solo noto que también intenta liberarse, al igual que lo intenté yo, pero todo fue inútil porque sigo igual de amarrado como cuando me desperté. Al poco tiempo, siento que se rindió de intentar, sin dudas llegó a la misma conclusión que yo. “¿Sabes por qué estamos aquí amarrados y juntos?” me pregunta y sin duda no tiene idea que estoy en iguales condiciones que ella. “No tengo idea por qué estamos aquí” le respondo con honestidad. “Sabes, yo estaba en mi casa, cuando escuché un sonido, y alguien me atacó, lo siguiente que recuerdo, es despertar aquí, amarrada contigo” me dice y esa tímida, pero melodiosa voz no me deja sacar de mi cabeza que la he escuchado de algún lado, lo que no logro descifrar es de donde, por alguna extraña razón, su voz me recuerda a casa, la época de mi juventud cuando todo era por decirlo de alguna manera mucho mejor que ahora, la soledad siempre me acompañó en esos tiempos, pero fue culpa mía, por no saber expresar mis emociones de forma correcta e hice cosas que no debí hacer. “Yo iba rumbo a casa, cuando intentaron asaltarme, pero recibí un golpe y lo siguiente que supe fue que estaba en este lugar, es tan horrible estar así, a oscuras” le respondo a la chica con sinceridad, al menos no estoy solo en esto. “Tu familia debe estar muy preocupada por ti” me dice la chica, dejándome más que sorprendido, si supiera que estoy más solo que el número uno. “Vivo solo, y no tengo nadie que me extrañe” me sorprendo de mi sinceridad, solo espero que la chica no se enoje. “Pues parece que somos dos” me quedo frio, es muy conveniente que se lleven a dos personas que viven solas y que nadie va a buscar, pero ¿con qué fin? “¿Por qué será que estamos aquí? Esta situación ya me está desesperando” me dice con la voz cargada de incertidumbre. “Lo mismo quisiera saber yo y me siento igual que tú, estar amarrado, así como estamos no es nada bonito” No termino ni de hablar cuando extrañamente se enciende una vela a varios metros de nosotros.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR