Desde el momento que Ezequiel tuvo que separarse de Sarai para ir cada uno por su rumbo para realizar la prueba, un mal presentimiento se adueñó de él. A medida que avanzaba y se alejaba de la mujer que ama, su corazón se aceleraba y los nervios lo atacaron de forma arrolladora, le tocó caminar e ir subiendo una especie de rampa, que reemplazaba a las escaleras y no veía otra forma de seguir, así que avanzó con pasos firmes y a la vez inseguros, y cuando estaba a cierta altura vio la enorme piscina debajo de él, casi provoca que su corazón se detenga y sus piernas le fallen, pues fue presa del pánico debido a sus traumas de la infancia cuando casi se ahogó en el curso vacacional. Prefirió dejar de ver la fuente de sus miedos, y cuando al fin llegó a la cima de un camino que parecía no te

