Colgado de cabeza veía con una sonrisa tonta como Sarai se encontraba a salvo en la seguridad del suelo. La tranquilidad que se había evaporado como por arte de magia desde que empezaron la prueba de las cuerdas, volvía a él como si fueran oleadas, poco a poco la calma llegaba a él, mientras rápidamente pensaba en un plan para salir del aprieto en que se encontraba. Para Ezequiel no fue nada fácil lograr alcanzar con las manos las cuerdas, mientras él se encontraba de cabeza, tuvo que hacer una especie de abdominales, nada fáciles hasta que una de sus manos logró agarrar una de las cuerdas que se encontraba sobre él, para su fortuna no estaban demasiado espaciadas y a pesar de tener una enredada en su pierna derecha, había más cuerdas de donde él podría sostenerse sin inconvenientes. Al

