CAPÍTULO 38

1051 Palabras

«cuando grite mi nombre» «cuando grite mi nombre» «cuando grite mi nombre» «cuando grite mi nombre» Angélica se quedó tan quieta como una estatua de piedra, mientras su corazón se rompía una vez más en miles de pedazos tal como sucedió años atrás cuando Ezequiel mencionó ese nombre como una maldición para su relación. En ese instante comprendió amargamente que no era rival para la mujer que estaba frente a ella y se sintió tan miserable por no haber podido superar a Ezequiel después de tantos años separados, ni siquiera fue capaz de tener una nueva relación por miedo a que le hagan daño, se sentía tan vulnerable y se negaba a sufrir por otro hombre, se prometió en esa época no derramar una sola lágrima más por Ezequiel o por ninguna otra persona. Su corazón dolía, como si le hubieran

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