Ezequiel esperaba todo, que Sarai caiga en el suelo antes que él logre alcanzarla, verla llorar de dolor, mirarlo pidiendo auxilio, pero al parecer, ella era más fuerte de lo que él pensaba y todo eso quedo en nada más que su imaginación. El golpe lo recibió ella valientemente en su espalda y le hizo perder ligeramente su postura, giró bruscamente fulminando a la atacante con la mirada, Sarai se encontraba más que decidida, se giró, dando un par de pasos y estampó una cachetada tan fuerte en el rostro de la otra mujer, que el sonido retumbó en los alrededores del bosque. “¡Perra!” le gritó Sarai llena de rabia e indignación por haber sido atacada a traición y todo lo siguiente sucedió como en cámara lenta para los hombres, que miraban anonadados lo que sucedía entre las dos mujeres. Eze

