Magaly. * Observé por la ventana, notando el cielo oscuro. Baje la vista a mi bebé, notando que está completamente dormido. Los recién nacidos no son complicados, solo comen, duermen y hacen sus necesidades. Escuche paso a lo que mire a mi lado, notando a Ricardo, quien carga dos tazas. Se sentó frente a mí, las colocó en la mesita y la extensión a mi dirección. No pude evitar mirarlo con desconfianza, recordando lo que había sucedido con André, justo el día que comenzó mi infierno. - Sino te agrada puedes esperar, la cena ya casi estará lista. En el hospital te dieron una dieta, le pedí a Susana que la llevara acabo. - Dijo sonriendo. Tomó una de las tazas y la acercó a sus labios bebiendo el líquido, hizo una mueca. - Al parecer este era el tuyo. - Murmuró. Lo que una vez más y lo

