Irving.* Estacioné el auto frente a ese cibercafé en lo que una patrulla lo hizo detrás de nosotros. Bajamos, yendo directamente a la puerta en lo que los policías lo hacen detrás de mí. Al entrar el chico de ahí se nos quedó mirando nervioso, por mi parte no le tomé ni la más mínima importancia y levanté la vista a todas las esquinas del techo, esperando encontrar una cámara, pero no, al parecer no mantiene con seguridad el local. Estaba a punto de enfadarme y salir cuando pude notarla arriba de la puerta, para que pueda observar todo el local. — Necesitamos revisar las grabaciones, quizás de hace más de cuatro meses o cinco. — Dije recargándome en la barra que nos separa. Observó a los policías un momento y luego a mí, dándome a entender que sí hará lo que le estoy pidiendo. Fernand

