El temor de estar en peligro se apodero de mí, mientras más pensaba en eso más enloquecía con millones de preguntas en mi cabeza, en cualquier momento pueden atacarme o secuestrarme y no sé ni dar una bofetada ¡Dios! ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí? Caminaba por toda la mansión angustiada por mi posible peligro que no me fije en las escaleras. En las putas escaleras y... caí sobre ellas, me llevaron tan veloz a su final haciendo que me lastimara mi costilla izquierda. “¡Ouch!” Grite fuerte al terminar de rodar. La Oficina de Fiodor estaba muy cerca y mí grito escuchó. Fiodor. Le enseñaba la maldita carta de amenaza a Ellioth, confieso que pensé en no enseñarsela, sabia que me diría que me lo advirtió pero tenía que saber sobre su existencia, pues. Él es mi mano derecha. –Me dirá

