Tres meses después. Cuidad de Marbella. Mi panza va creciendo a una velocidad inexplicable, ¡Dios!, cada patadita, cada antojo y malestar causa en mí una sensación fuera de este mundo. Tendré una niña y he decidido llamarla Florencia, como la cuidad que me dió y me quito todo tan veloz. Fiodor murio. Murio y aunque ya lo acepte, el dolor por su partida siempre perdurara en mí corazón. Murió llegando al hospital, sabia que era cuestión de minutos para que él se marchara pues la maldita bala que recibio un agujero grande le dejo, sangre. Mucha sangre brotaba de él y sabia que necesitaria un milagro para que se salvara. Murio sabiendo que va a ser padre, y eso me fortalece. Estoy pasando mis meses de gestación en un castillo de su propiedad en Marbella, aquí lo velamos y lo enterramo
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