Luz Los matones de Josué están parados frente a mí con una sonrisa de psicópatas. Yo abrazo a Bahir con fuerza y con toda la actitud de sobreprotección. —Vamos, señora, tenemos que irnos — Agarro al niño con más fuerza y me levanto, tomo una bolsa para echar sus cosas, sobre todo sus medicamentos para la alergia. —Deje eso y al niño — —No, no me iré de aquí si no es con él —digo firme. Me felicito por no demostrar miedo aunque por dentro estoy con terror por saber que estaré ahora sí en las garras de Josué. Aún así lo importante es no dejar al pequeño en manos de su mala madre. Mi estrategia es usar a Josué para quedarme con el niño y protegerlo. El matón sale de la habitación usando su teléfono para Dios sabe qué. Regresa unos minutos después. —Vamos— No me muevo de mi lugar —De

