Irving No les voy a mentir, estoy con los ojos cerrados pidiéndole a los dioses y al destino volver a ver a mi chica. No sé cuánto tiempo llevo aquí en la habitación, Rosa me trajo el desayuno de encargo de mi chica y yo sentía que era un manjar, es tonto, lo sé, soy un poco dramático. Ahora de nuevo estoy acostado en mi cama, abrazando la almohada que tiene el olor de mi chica y de nuevo rogándole al destino que me encuentre a mi chica de nuevo. Mi teléfono me saca de mi ensoñación. -Hola, papá- Saludo con alegría a mi progenitor, quien me ha enseñado todo lo que sé y es un ejemplo a seguir. -Hola, hijo, estoy emocionado de que mañana puedas comenzar en la empresa- me dice con emoción. Mañana comienzo mi trabajo en la empresa, soy el relevo de mi padre, son unos zapatos bastante gran

