Capítulo 1- Nuevas oportunidades

1534 Palabras
Luz Hoy es el gran día, me preparo para saber los resultados de la promoción de asistentes. El señor Hasan está por salir de la empresa dejando a su hijo mayor Karim como CEO, y entre los cambios Vanesa, la asistente también se retira. Por lo que se, Vanesa, el señor Hasan y su esposa Sara eran grandes amigos, así que cuando el señor heredo la empresa, Vanesa fue contratada como asistente, debo decir que es muy buena, en lo profesional y en lo personal. La señora Sara se dedicó al hogar y a la crianza de sus tres hijos, Karim el mayo, Jamil el de en medio y Rania la más pequeña. Son una familia muy unida y amorosa. Lo sé por lo que me cuenta mi jefe así como Vanesa que convive mucho con la familia Shebat. La señora Vanesa es como una segunda madre para mí, cuando llegue a la empresa, después de ser salvada por el señor Hasan de una situación muy violenta, ella me cuido y me enseño lo que necesitaba para salir adelante en la empresa, me acompaño a sesiones con el psicólogo y me ayudo a buscar un departamento, porque al final, tuve que huir de mi pasado, era demasiado doloroso. Sacudo mi cabeza Hoy no es día para pensar en eso, hoy tengo que ponerme hermosa para recibir la buena noticia, mi corazón lo dice, después de mucho esfuerzo lograré un acenso. Así que me pongo una falda de tubo color negra, una blusa color turquesa, mi color favorito, con el frente en forma de corazón y de manga larga, ambas prendas me hacen ver hermosa, se marca mi figura a la perfección. Me coloco unas zapatillas negras no tan altas, me gusta mi estatura, pero me encanta lo estilizadas que se ven mis piernas con el uso de estas bellezas. Me coloque un maquillaje sencillo y opte por una coleta alta que estilice mi rostro y mi cuello. Ya lista me prepare para salir. Puse un café cargado en mi termo, un antojito en mi lonchera, a pesar de que hago ejercicio y mantengo mi figura y mi peso, me encanta la comida. Preparo mi gran bolso, las llaves del auto y listo. El trayecto a la oficina es tranquilo, después de mucho tiempo logré ser puntual. El señor Farid me espera en la entrada del de departamento de finanzas, mi hogar durante casi cuatro años. Respiro hondo. -Querida, Luz- me abraza, es como un padre para mí.- Te ves hermosa, déjame decirte que hoy pinta a que es un buen día- no puede dejar de sonreír y yo estoy con los nervios de punta pero lo sé esconder bien. -Señor Farid, buenos días, esperemos que sí, que sea un buen día.- pasamos a su oficina. Y en el camino dejo mi bolso sobre el escritorio. -Mi niña, sé que obtendrás esa promoción, has trabajado mucho y aunque te voy a extrañar sé que es necesario este cambio, necesitas crecer.- me mira con ternura. -Muchas gracias, señor Farid, esperemos que sí, también lo extrañaré pero bajaré a visitarlo. – prometo, total somo unos 10 pisos, puedo pasar a saludar y luego subir con buen tiempo. Pero no me adelantaré, todo poco a poco- Por ahora, esperemos los resultados, no nos adelantemos que todo puede pasar.- Me pongo un freno antes de hacerme ilusiones y crear un mundo maravilloso en mi cabeza que puede destruirse si no me dan el trabajo. Y ya tengo muchos dolores de cabeza como para darme otro solo por soñadora empedernida. Durante toda la mañana estuve con la ansiedad al mil por ciento, mis manos sudan y solo me la paso limpiándolas sobre la falda. A medio día me preparo para salir a almorzar, en el camino paso por Sonia e Irene, mis amigas recepcionistas de la empresa, son unas locas, locas, si algo aprendí de ellas fue a ser más libre y aceptarme como soy. Debo decir que he cambiado bastante, tengo más confianza en mí pero también por momentos soy prepotente y dominante. He forjado este carácter para que nadie me vuelva a lastimar, me costó confiar en ellas pero aquí estamos, se han vuelto indispensables en mi vida. -¡Oh, por dios!, que sexy te ves Luz, hoy vienes con todo por ese puesto.- me dice Sonia, es una vivilla. -Amiga, te ves hermosa, se nota que recibirás una muy buena noticia que vale la pena salir como una diosa.- Se une Irene. -Vamos, chicas, no sigan con sus halagos. Aún no sabemos si lo logré. Por ahora, vamos a almorzar, tengo mucha hambre.- hago un puchero. Las locas de mis amigas me hacen cara y salimos de la oficina rumbo al restaurancito que está a dos cuadras, es muy tradicional pero todo es delicioso. -Amiga, estoy segura que obtendrás el puesto.- asegura Irene.- confía en tu capacidad. Pero sí comamos algo, sabes que tú y yo somos de buen diente.- sonreímos cómplices. -Par de locas, tragonas, por cierto, que bueno que tu promoción cayó en viernes, así vamos a festejar. Vamos a un nuevo club del centro de la ciudad, me dijeron que está buenísimo. Te vistes como una diosa, nos divertimos, bebemos y después te llevas a un hombrecillo a tu cama, que te dé una buena zarandeada como felicitación.- mi amiga Sonia no tiene límites, con ella he aprendido a descubrir mi sexualidad y sensualidad, esa que había perdido. Pasamos todo el almuerzo entre risas por las barbaridades de Sonia y las caras de vergüenza de Irene, ella es la que nos pone límites, es como una pequeña mamá, tiene 28 años y de las tres es la más peque. Somos un trío bastante peculiar, pero después de todo lo que he vivido agradezco tener amigas como ellas. Aunque en cualquier lugar que estemos nos vean raro por ser tan escandalosas y locas. Al regresar a la empresa ya me esperaba un buen paquete de documentos por revisar y pasar a firma con el señor Farid. A las 3 de la tarde me llamaron de la oficina principal. -Luz, buenas tardes. Por favor sube a la oficina del director.- La voz de la señora Vanesa era de lo más tranquila y monótona, así es en lo profesional, no da señales de sentimientos, pero es muy buena en lo que hace. A mí me entran los nervios. ¿Qué me dirán? En el trayecto del ascensor me retoco un poco el maquillaje, me arreglo la ropa y el peinado, me tengo que ver lo más profesional posible. Subo al piso 18, es uno de los pisos más iluminados y muy ventilados. Es hermoso. Vanesa me espera justo afuera del ascensor. Mis nervios aumenta. -Luz, querida, bienvenida al piso 18, el señor Hasan te espera en su oficina. Te deseo éxito.- Me dejó en la puerta del CEO. Después de unas cuantas respiraciones toqué dos veces. -Adelante- se escuchó la voz seria y fuerte del señor Hasan. Respire hondo. ¡Aquí vamos, Luz! ¡Tú puedes! Me llené de fuerza y confianza. Al abrir la puerta me encontré de frente al escritorio del señor Hasan que me veía con orgullo. Puede ser una buena señal ¿cierto? -Buenas tardes, Luz. Bienvenida. Siéntate por favor.- Me indica el señor Hasan. Con un poco de pena y miedo entro, no me duró mucho la fuerza y la valentía, es como un padre para mí así que no puedo fingir lo que no soy con él. No creo en los hombres como pareja pero sin duda el señor Farid y el señor Hasan me han enseñado que el amor de un padre puede ser real, que hay quienes a pesar de no tener la misma sangre cumplen con ese papel de enseñarte, cuidarte y empujarte a cumplir tus metas. -Buenas tardes, señor Hasan. Gracias- Me senté esperando que él hablara. -Querida, Luz, tú más que nadie sabe que la vida es difícil, que uno tiene que convertirse en guerrero  o en tu caso guerrera, y tenemos que superar adversidades. En mi juventud las supere, aún hoy son menores pero la vida sigue poniendo pruebas.-suspira -Sabes que enferme hace unos meses, ayudaste  Vanesa cuando tuvo bastante trabajo y te lo agradezco mucho..- se queda callado un momento.- -Te decía que todos y todas superamos adversidades, pero hay personas como tú y yo que hemos sufrido lo triple que ellos. Me siento orgulloso de verte crecer y sanar.- me vuelve a mirar con ternura y quiero creer en sus palabras. Quiero creer que mis heridas han sanado. -Me siento muy orgulloso de ti, tu trabajo ha sido impecable durante estos casi cuatro años en la empresa. Has crecido profesionalmente y de verdad, que la mejor decisión que tomé fue contratarte.- De nuevo, su tono de voz es de un hombre muy orgulloso y en su papel de jefe y padre. -Gracias por sus palabras señor Hasan, me siento muy feliz de ser parte de su empresa y que mi trabajo pueda devolver un poco de lo que usted me dio. – Termino de decir. -Gracias Luz, es por ello que he tomado una decisión sobre la promoción de asistente.- Estoy nerviosa.  
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR