Karim Ese vestido rojo está tan ajustado a su cuerpo como si fuera una segunda piel haciéndome delirar. Benditos esos vestidos rojos. No puedo evitar verla con lujuria y con amor, todo mezclado. Ella me ve igual. Cuando la acerco a mi cuerpo tiembla y sé que lo hace de placer. Tomo su cintura, bajo hacia su trasero y no puedo evitar apretujarlo entre mis manos. Sin más, la cargo y subo hacia la habitación. De reojo observo todo lo que mi hermosa mujer preparo por nuestro aniversario de mes, sí, así de románticos y tontos, pero también apasionados. Ya en el cuarto la despojo de ese vestido de una manera algo salvaje pero no veo miedo en sus ojos, veo lujuria, pasión y amor, veo que me ve con hambre y con ganas de comerme. La observo de pies a cabeza, su cuerpo es perfecto muy perfec

