Al entrar al coche, nos abrochamos el cinturón y nos acurrucamos uno contra el otro, relajándonos sin decir palabra. El equipo de cámara nos siguió a la habitación. Frente a nosotros estaba la cama con rosas, una botella de champán al lado y unos bombones. Nos quedamos allí, reflexionando, y pregunté: "¿Te los comes ya o te pones algo cómodo?". Ella sonrió y respondió: "Cómodo. Quizás pueda probar el chocolate, pero no quiero el efecto tan tarde. ¿Puedo revisar tu camisa?". Entramos y cerramos la puerta. Asentí y ella me desabrochó los tres botones de la chaqueta. Luego, juguetonamente, me pellizcó el costado de la camisa, extendió la mano y me dio otro beso. "Me queda bien." Le devolví el beso y le pregunté: "¿Necesitas ayuda?". Me devolvió el beso, así que busqué su cremallera y la b

