Lexia. Siento unos labios dejando besos por mi cuello, sonrío aún con los ojos cerrados disfrutando de la sensación y llenando mis fosas nasales del aroma de mi Beta, siento su mano ascender por mi cuerpo, desde mi cintura a uno a de mis senos para masajearlo. – Luka. – susurro abriendo los ojos y encontrándome con su mirada, sus labios rojos y ese cabello alborotado que llama a mis manos. – Buenos días, mi delta hermosa. – sonríe y hago lo mismo. Se acerca a besar mis labios, primero lentamente, pero al pegar mi cuerpo al suyo, lo hace más necesitado, manosea mi piel como desea, aprieta zonas sensibles robándome gemidos y que yo siga desnuda le hace mucho más fácil su propósito. Uy, hasta tendremos el mañanero, eh, qué goloso es mi macho. Tú también por lo que

