Luka. Después de despedirme de los padres de Lexia y fingir que regresé a la mansión, estuve ocultando mi olor y esperando por el momento adecuado para entrar a la habitación de mi querida mate. No puedo creer que me haya hecho una travesura tan infantil como la de salar demás la cena, pero, debo admitir que me lo merecía, no debí tratarla de esa forma al terminar el entrenamiento, pero me ganaron los celos cuando la vi cerca de ese imbécil. Pues debemos de castigarla por estar cerca de otro que no seamos nosotros. Leo, creo que no es momento de que me des esas ideas. Ella entra y enciende el interruptor de su habitación, antes de que se le ocurra hablar le cubro la boca haciendo que ella forcejee conmigo, libero mi olor creyendo que así se calmaría, pero, tampoco lo hace, ¿por qué?

