Luka. Conduzco hacia los límites de la manada, mi novia debe de cantar en la fiesta del instituto y no quiero llegar más tarde porque es obvio que me echará la culpa a mí, a pesar de que no tuve la culpa. Nuestra novia, Luka, nuestra. Me pregunto si algún día me dejarás tranquilo. Hasta sueñas bien bonito, Luka, pero, pasaré esto por alto porque NUESTRA hembra va de copiloto y no ha dejado de ver su teléfono, pregúntale qué le divierte tanto. Arrugo el entrecejo y la miro de reojo, le sonríe a su pantalla, siento una pequeña incomodidad dentro de mi pecho, necesito saber por qué está sonriéndole a la pantalla del teléfono si me tiene cerca, a mí, que soy su novio, su mate, su dueño. – Mi delta. – la llamo llegando a los límites de la manada, paro el auto,

