Al despertar, no encontró a Karl en la cama. Pensando que tal vez se habría ido, fue directo a la ducha, de ahí envuelta en una bata de baño, con el cabello recogido en una toalla, salió de su habitación con la intención de ir a la cocina a prepararse un café. Se niega a pensar en lo sucedido la noche anterior. Mientras va por el pasillo se reprocha por haber sido débil, por sucumbir a los deseos de Karl apenas él medio la toca. Pierde todo control de sí misma. Nada más él la besa termina perdiendo toda noción de la realidad a su alrededor. "No puedo seguir así, tengo que parar con esto sino la perjudicada seré yo", piensa justo en el momento en que se ve sorprendida al ver a Karl sentado en su sofá con el móvil al oído. El corazón pareció salírsele por la boca, sintió un vuelco en el

