Después de enviar el contrato y la serie de documentos que deben adjuntarse para darle formalidad a la negociación, Adara decidió tomar otro descanso, pues debía avocarse a revisar algunos procesos de las otras cuatro empresas que ya eran clientes suyos. A la espera de que Karl apareciera en cualquier momento, preparó algo de comer pues desde que finalmente pudo probar bocado después que él se fue, no se había alimentado más. Terminaba con la última porción de comida de su plato cuando recibió una llamada en su móvil. Contestó por inercia, sin ver el identificador de llamada de la pantalla. - Buenas tardes –dice dirigiendo la mirada al reloj de pared-. - Adara ¿qué es eso que ahora tienes guardaespaldas a tu servicio? –es la voz de Oberto quien molesto le interroga-. -

