Llegaron al apartamento de Adara en silencio, ninguno de los dos se atrevió a proferir palabra alguna. Adara estaba nerviosa como hacía meses no se había sentido y Karl tenía demasiada ira contenida. Ese era el momento ideal para darle un escarmiento por el mensaje que le hizo llegar con los hombres que lo interceptaron el día anterior, sin embargo para no asustar más a Adara decidió dejar pasar el momento. La frustración de no haber podido hacerle ver que no lo intimidaba y ver a Adara en ese estado lo tiene molesto. No admite errores en su vida y el hecho de haber dejado que este hombre estuviera tan de cerca de ambos lo pone en situación de ira incontenible. Como si de su casa se tratara fue directo a la cocina y sacó de la nevera una cerveza, la destapó y se tomó la mitad del conten

