Todo esto se está escapando de mis manos, el día en que llegó a mi vida solo era mi enemiga, era imposible verla de otra manera, lo único que deseaba era descargar mis frustraciones con la hija del bastardo que arruinó toda mi vida, sin embargo, con el paso del tiempo, las cosas fueron cambiando. No sé en qué momento comencé a verla como "el regalo que la vida me dio". Más sien meto que ella me pertenece y en ninguno de mis planes encaja la idea de que pueda abandonarme. Es curioso, sigo amando a Isabella, aunque no sé si con la misma intensidad de antes, sé que estoy dispuesto a dar mi propia vida a cambio de la suya, pero ya no existe ese fuego entre ambos, cuando estamos juntos todo es tan jodidamente monótono. De algún modo siento que todo esto va por mal camino. Jetzabé comienza a ej

