Isaac ¡Suficiente! ¡Suficiente! ¡Suficiente! Repito aquello una y otra vez en mi mente. ¿Cómo puede atreverse a decir semejante mierda? Todo acontece demasiado rápido, un par de zancadas y ya me hallaba sobre él desfigurando su perfecto rostro a golpes, a lo lejos podía escuchar la voz de Jazmín, más no logro discernir sus palabras. De pronto mis brazos se tornan pesados, demasiado pesados hasta quedar completamente inmovilizados, confundido los observo, me sostienen con firmeza entre los tres hombres, sus rostros reflejan confusión, miedo. Poco a poco me torno consiente de lo que acontece a mi alrededor y dejo de forcejear con ellos. —¡Isaac, basta ya! —Mi compañera y amiga exclama con desesperación. —¡Ya está muerto! ¡Le has destrozado el rostro! ¿En qué estabas pensando para actuar c

