Isaac El silencio de la noche resuena en mis oídos, afuera ya no transitan autos, tampoco personas, solo el silencio y la suave respiración de Jetzabé que le da un toque mágico a mi profunda amargura. He intentado conciliar el sueño pero me ha sido imposible, tengo tantas cosas en mí cabeza, me siento tan confundido, por primera vez en mi vida no sé qué hacer, no veo salida a todo este asunto. ¡Me siento encerrado dentro de mí propio cuerpo! Estuve en prisión nueve largos años, sin embargo ese encierro no se compara a este, en la cárcel prevalecía la ley del más fuerte, podía ser yo, simplemente yo, sin embargo ahora temo ser yo y arruinarlo todo... Comienzo a acariciar su cabello con la yema de mis dedos, su pelo es suave a pesar de ser rebelde tal cual su esencia, una efímera sonrisa s

