Cansados, sudados, quemados por el sol, finalmente llegamos al pequeño pueblo. Una señora muy amable pero de aspecto misterioso nos recibe en su casa. -Ustedes hacen una pareja hermosa. Tendrán obstáculos pero no podrán separarse nunca. Beban agua y coman un poco de pan, es todo lo que puedo ofrecerles además de una silla- dice la señora mirándonos fijamente. No sé si tiene algún tipo de creencia religiosa o qué pero parece muy segura de su profecía. Tomamos agua y el poco de pan que nos sirve. -No somos pareja, sólo iba de camino a llevarla a su casa y tuvimos un accidente- le contesto. -Un accidente que los rescató de perderse la noche tan especial que tuvieron- contesta. Pasmados porque esta mujer habla con autoridad como si supiera lo que pasó entre nosotros, no contestamos o ref

