Jared — ¿No le parece raro estar en un lugar así con su yerno? Observó el bar, las personas están repartidas por distintos sectores, algunas mujeres mueven sus caderas al ritmo de la música, algunos mozos van de aquí para allá con las bandejas y, en la barra dos chicas y un chico sirven los tragos. Nos encontramos apartados, justo en la zona vip, George solo tuvo que mirar al guardia y nos dejaron entrar así sin más. Quise preguntar cuantas veces venía o si tenía algún tipo de membrecía en el lugar, pero me callé, no quería ser irrespetuoso o meterme en asuntos que no me correspondían. — No, para nada, siempre espere llevarme bien con las parejas de mis hijos – bebió un poco más de su cerveza – Hay que admitir que Luna sabe mantener a sus clientes felices – dijo mirando al lugar.

