Herida mortal

1607 Palabras

Juro por Dios que estuve a punto de volverme loco cuando la vi perder la razón. Hace mucho quise contarle toda la verdad, pero preferí esperar hasta el momento en que ella decidiera confesármelo todo. Sin embargo, nada de aquello tenía importancia para mí. La amaba tanto que, estaba dispuesto a aceptarla en mi vida de la manera que fuera. Siendo Rachel o la mujer que ahora se ha convertido en mi esposa. ―Perdóname, Massimo ―susurra en un hilo de voz―, no quise… Coloco mi dedo índice sobre sus labios hinchados para hacerla callar. ―No tengo nada que perdonarte, mia bella principessa ―ahueco su rostro y beso sus dulces labios―. Desde el mismo instante en el que llegaste a mi vida, estuve dispuesto a aceptarte con todo el equipaje que traías contigo ―acaricio sus mejillas con mis pulgares

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