Ya no tenía sentido evitar a Sebastian, no después de la forma descarada en la que me comporté aquella noche, me lo follé, cogí, tiré, podía decirle de mil maneras diferentes, pero había sido yo quien comenzó todo. Aunque igualmente me tome unos días antes de volver a frecuentar la casa de Sam, prefería no verlo todavía, dos días después de nuestro ardiente encuentro, comencé a recibir mensajes de su parte. De Sebastian: dime que estabas de broma la otra noche y ni tú ni tus amigas van a regresar a ese sitio. No sé si hacerle creer que nada de lo que me dijo me asustó y que capaz vuelva o aceptar que había entendido el peligro que me acechó. No llego a contestar porque llega otro mensaje suyo. De Sebastian: eh!!! Cenicienta… no quiero suponer que eres tan tonta como para no comprender

