¿Será posible, la existencia de los milagros?, ¿qué es lo que hace, que ciertos sucesos no sean el marco de un final? Pasada una hora del caos, Anabell decidió salir de la choza en la que estaba refugiada; mientras estuvo escondida su interior se suscitó un enfrentamiento, sus sentimientos de madre le gritaban que fueran al lado de su hijo, pero su conciencia de mujer le suplicaba que no abandonara a Daniel; así que ella al ver que el horro había cesado salió en busca de él, y al verlo yacer en un charco de sangre, la desesperación se apoderó de ella. —¡Daniel, por favor despierta!, ¡No…! —Anabell sacudió a Daniel, pero no hubo respuesta por parte de él—, no puedes irte, no olvides la promesa que me hiciste, siempre estarías para mí, te ayudaré, tú no me dejarás—. Ella salió en buscada d

