No olvidemos esto; una vez, que el destino se ensaña con nosotros, nos, difícilmente, nos soltaremos de él. Ya han pasado tres días desde que Daniel se reencontró con Anabell, y él se ha tomado el tiempo necesario para hacerla sentir reconfortada y querida. Efectivamente, el hermano de Arthur envió cuatro de sus hombres para que estos los estuvieran vigilando, por obvias razones los hombres pasaban desapercibidos a la vista de las damas. Los días han pasado con un poco de calma, tanto así que valiéndose de sus habilidades como negociador el viernes en la noche y mientras que esperaba a Anabell, Daniel convenció a Michael para que le diera el fin de semana libre a su chica; así que el sábado las siete de la noche se encargó de prepararle una pequeña cena en el jardín de su casa, la cual

