—¡Por todos los cielos!, ¿Quién te hizo todo esto? —Luego de que Abigail convenciera a Nicholas para que se desvistiera, ella quedó pasmada ante la gravedad de sus heridas— ¿Cómo llegaste hasta aquí?, ¡tu cuerpo tiene muchas marcas!, vamos al hospital debes ser atendido. —Eso no es necesario, estoy bien —¡No lo estás!, por favor hazme caso, ve a que te atiendan —Bien, iré, pero ven conmigo —Era evidente, que te acompañaría —No me refiero a eso, quiero que te quedes a mi lado —Sabes que es imposible —Deja el miedo, podemos ir a Boston, y de ahí irnos a Alemania, tengo contactos que podrían ayudarme —No soy cobarde, si es lo que piensas, para ti todo es fácil, pues no estás atada como yo lo estoy, ¿sabes cuantas veces he intentado fugarme?, ya ni siquiera puedo contarlas, así

