Durante el desayuno me centré en que no le faltará de nada, realmente tenía apetito y no dejó nada en el plato. -Belle, ¿Quieres algo más? - No - dijo con la boca llena y cogiendo el vaso de zumo. - Me he dado cuenta que tienes un tatuaje. - comenzó a toser sin parar y me levanté para tenderle una servilleta y un poco de agua. - Lo siento - dijo casi sin voz y con la cara súper colorada debido a la tos. - Me entró por mal sitio. "Yo diría que entró bien." "No creo que sea hora para bromas." -Oye... si dije algo malo lo siento, no era mí intención. - No tranquilo, no es nada. - ¿Entonces me contarás porque te lo hiciste? - ¿Sigue en pie el echo de que no puedas entrar en mi mente? - Asentí, prometí no volver a hacerlo y no lo haría - Entonces no te lo contaré. "Espera ¿Que?" "Es

