Llevo como dos horas y media explicándole todo y parece ir entendiendo. Al menos me ha dejado abrazarla mientras le contaba más cosas acurrucada en mi pecho, tapada con una manta y una nueva taza de té. De verdad que esas hiervas son un auténtico milagro. - Vale, o sea que a veces cuando os quedáis callados es porque os comunicáis mentalmente. - Eso es. - Lo que le ocurrió a tu madre... lo de sus dones como los llamas, ¿Tu también los tienes?, ¿Puedes curar a la gente?. -Los míos son distintos, te los enseñaré luego y estoy seguro que te gustaran. - No tendrás que desnudarte de nuevo. - sus ojos se abrieron como platos y su cara volvió a tornarse roja. - Solo si tu quieres. Estoy a tu entera disposición.- Piqué. - No digas eso, me incomoda, aún se hace extraño que yo sea una futura

